El masaje no es un lujo: es una herramienta para cuidar tu salud física, mental y emocional.
¿Dónde te duele?
Cada molestia tiene un origen. Identifico dónde se acumula la tensión y elijo la técnica adecuada para liberarla.
Cuello y cervicales
Rigidez, dolor al girar la cabeza y tensión por el celular o la computadora. Libero la musculatura del cuello y aplico un ajuste cervical suave para recuperar movilidad.
Hombros y trapecios
Sensación de carga, nudos y hombros "pegados" a las orejas. Trabajo los nudos con presión sostenida para soltar la tensión acumulada por el estrés.
Espalda baja
Dolor al pasar mucho tiempo sentado o de pie, o al agacharte. Descontracturo la zona lumbar y movilizo espalda y cadera para aliviar la presión.
Dolor de cabeza tensional
Dolor tipo banda en la frente o la nuca, ligado a la tensión y el estrés. Relajo cuello, hombros y cuero cabelludo, donde suele originarse esta tensión.
Contracturas musculares
Nudos duros y dolorosos al tacto que limitan el movimiento. Trabajo localizado en el punto de tensión hasta que el músculo se suelta.
Cadera y ciática
Molestia en glúteo o cadera que puede bajar por la pierna. Libero glúteos y zona lumbar y aplico ajuste de cadera para reducir la tensión de la zona.
Piernas cansadas
Pesadez, hinchazón leve y cansancio al final del día. Deslizamientos ascendentes que estimulan la circulación y alivian la sensación de peso.
Sobrecarga deportiva
Músculos cargados después de surfear, correr o entrenar. Descarga muscular y estiramientos para recuperarte más rápido y prevenir lesiones.
Estrés e insomnio
Mente acelerada, ansiedad y dificultad para dormir. Un ritmo lento y envolvente que calma el sistema nervioso y prepara el cuerpo para descansar.
El masaje complementa, pero no sustituye, la valoración médica. Si tienes una lesión aguda o una condición de salud, consulta a tu médico.